A pesar de los ruidos económicos globales, el 74 por ciento de las pymes argentinas espera un buen 2012. El temario prioritario incluye cuestiones tales como la inflación, los costos, la presión tributaria y la economía informal.
El año 2011 ya terminó y las pequeñas y medianas empresas se preparan para iniciar otro período de actividad económica en una Argentina que crece y se desarrolla desde hace nueve años consecutivos.
Las condiciones no son las mismas que en el pasado inmediato y 2012 promete un crecimiento menos robusto, con algunos ruidos en el mundo que impactarían sobre el país y podrían alterar la dinámica empresarial si no se toman los recaudos necesarios.
Frente a ese escenario, muchas pymes comenzaron a preparar el terreno en las últimas semanas. Algunas, adelantando cambios tendientes a incrementar su productividad, para reducir costos. Otras, buscando mercados externos alternativos a los más afectados, para seguir sosteniendo su dinámica exportadora.
En tanto, son muchas las empresas que están avanzando en implementar mejoras en la calidad de su producción para ganar espacios en un mercado que podría verse transitoriamente algo reducido.
Estos datos explican el optimismo que sigue prevaleciendo en el mundo empresarial. De acuerdo con una encuesta de Realidad Empresaria, realizada por leral Pyme en diciembre de 2011, el 74,2 por ciento de las empresas pequeñas y medianas encuestadas en todo el país considera que en el primer trimestre de 2012 su situación general será mejor o igual que en el último trimestre de 2011. En tanto, sólo el 25,8 por ciento espera una situación más complicada.
Un panorama similar surge de la encuesta mensual entre pymes industriales que realizó la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) a fines de 2011: sólo el 2,4 por ciento de las industrias chicas y medianas encuestadas espera producir menos en los primeros seis meses de 2012, en tanto que el 58,7 por ciento augura producir lo mismo e incluso un 38,9 por ciento más.
El relativo optimismo del empresario frente a un mercado que, por momentos y no siempre con motivos sólidos, asusta, tiene una explicación: nada está dicho todavía sobre el transitar del año. En materia de cómo será la dinámica económica, hay más dudas que certezas sobre que realmente haya un impacto significativo de los problemas internacionales en la Argentina, como se vaticina desde algunos sectores.
Mientras tanto, la mirada pyme está muy puesta en el día a día y allí las preguntas se suceden.
¿Cómo podría afectar el menor crecimiento del mundo a las pymes? ¿Cuáles son los principales desafíos a sortear? ¿Cuáles son las fortalezas y debilidades con las que cuentan las pymes locales para enfrentar un año de mayores turbulencias y desaceleración económica? Otros interrogantes plantean de qué magnitud será la desaceleración en la economía interna y, en función de esto, hay una lista de temas por resolver en la agenda pyme.
Esta agenda arranca con la inflación, continúacon la alta carga impositiva y con los costos de producción y sigue con la necesidad de restablecer el crédito, de reducir la burocracia, de mejorar la legislación laboral y, sobre todo, de combatir la economía ilegal, que viene en franco crecimiento y hoy afecta fuertemente a miles de pymes que cumplen con todas sus obligaciones.
Contexto
Disipando las dudas más generales, hay una realidad: el entorno en el cual se desenvolverán las empresas chicas y medianas este año no será ni tan tranquilo ni tan próspero como 2011. Pero eso no le resta importancia.
Se sabe que el mundo crecería menos este año, que la eurozona entrará en leve recesión y que, entre los países afectados por la desaceleración que induce la crisis de la deuda en los países europeos, estarán Brasil, China, Estados Unidos y Chile, cuatro economías hacia donde el país destina el 42 por ciento de las exportaciones.
En el caso de los países del continente americano, se trata de los principales mercados de las pymes argentinas.
La mayor preocupación para el empresario chico y mediano es lo que suceda en Brasil y Chile, hacia donde estas empresas destinaron el año pasado el 23 y el 12 por ciento de sus exportaciones respectivamente.
Brasil es uno de los países de la región más golpeados por la crisis internacional. Una menor ecuación de ingresos en su población, reduce su demanda de productos del mundo, entre ellos productos de las empresas argentinas.
Como aliciente para el empresario pequeño, el Gobierno de ese país viene tomando una serie de medidas para fortalecer su mercado interno y evitar que su economía se desacelere más de lo previsto.
Reducciones en las tasas de interés y rebajas fiscales e incentivos a la industria son algunas de las medidas aplicadas en los últimos meses por Brasil y que están evitando que las pymex (pequeñas y medianas exportadoras) argentinas se vean afectadas y reciban menores pedidos de producción.
En función de la capacidad de respuesta esperada por los brasileños, los analistas estiman que el Producto Bruto Interno (PBI) de su país crecería un 3 por ciento este año, levemente por debajo de 2011.
También en Chile se espera una economía creciendo dos puntos menos que el año pasado, pero creciendo al fin y a una tasa del 4,5 por ciento que no está nada mal. Se trata de un mercado muy importante para las pymes de las zonas Cuyo, Patagonia y Noroeste argentino, a las que, por su cercanía, el país
cordillerano les resulta un punto estratégico.
«Hasta el momento, los pedidos desde Brasil no se modificaron y tenemos asegurado el primer trimestre del año», explicó Raúl Ferro, responsable del área de comercio exterior de una empresa exportadora de especias a esa economía.
Aunque no dicen lo mismo algunos empresarios del rubro editoriales y fabricación de papel y cartón, que ya sobre fin de año comenzaron a ver una leve merma en los envíos a Brasil.
Mercado interno
Pero de las casi un millón de empresas micro, pequeñas y medianas que hay en la Argentina, sólo 10.500 exportan al mundo. El resto depende del mercado interno. Y allí los pronósticos tampoco son coincidentes.
Están quienes dicen que este año no habrá crecimiento en la Argentina y quienes dicen que se crecerá entre el 5 y un 6 por ciento.
Por ahora, los indicadores muestran una desaceleración importante en la industria, pero al mismo tiempo el consumo interno se mantiene muy activo. Así, las empresas se están manejando con un supuesto de crecimiento moderado para 2012 de entre el 3,5 y un 4,5 por ciento.
Se especula con que el menor crecimiento de Brasil impacta sobre sectores como el automotor y que eso podría repercutir en el empleo y los ingresos de algunas familias que dependen de esa actividad.
Pero, por otro lado, se espera récord en la cosecha de granos, que alcanzaría un nuevo récord a pesar de la sequía. Como sucedió en los últimos años, el agro es un gran movilizador de la economía.
Para anticipar un año aceptable, ayudan otros factores: el Gobierno sigue aferrado a su política de administración del comercio exterior y eso tranquiliza a muchas empresas que se ven afectadas por el ingreso de productos importados sobre todo délas economías asiáticas y de Brasil a precios muy inferiores a los que ofrece el productor local.
A su vez, continúa habiendo disponibilidad de crédito para el consumo, lo que evita que se apague la demanda. Sin embargo, hay focos de incertidumbre sobre los cuales estar atentos.
El agro está atravesando un momento complicado, por la continuación de La Niña. Si se prolonga el calor sin lluvias, el impacto de la menor cosecha se
comenzará a senür en la economía.
Por otro lado, algunos relevamientos indican que el empleo podría verse levemente modificado, cuestión que afectaría la situación de ingresos de algunas familias y el consumo.
De acuerdo con la encuesta realizada por leral Pyme, el 57,4 por ciento de las empresas no espera aumentar el número de empleados durante 2012 respecto del obtenido durante 2011. En tanto, el 24,8 por ciento prevé aumentar la cantidad y hay un 17,8 por ciento de firmas que tiene planeado reducir sus planteles.
Agenda
Por las dudas, mientras los días pasan y se va accediendo a mayor información para anticipar el escenario que viene, las empresas mantienen abierta su agenda de problemas, buscando soluciones.
Entre los más importantes, se encuentran la inflación, la presión tributaria, la legislación y la conflictividad laboral, los problemas de financiamiento y para encontrar mano de obra especializada.
Por ejemplo, de acuerdo con ese mismo informe, casi la mitad de los empresarios consideró que el nivel de presión tributaria actual es un obstáculo alto para su empresa, en tanto que un 67 por ciento dio la misma respuesta para el caso de la inflación y el 40 por ciento se refirió en esos términos en relación con la legislación y el grado de conflictividad laboral actual.
Hay coincidencias en cuanto a que la agenda de temas por resolver de las pymes es muy amplia, pero en un año complicado como el que se presenta, es un buen momento para instrumentar cambios. Es sabido que las empresas locales cuentan con innumerables fortalezas para enfrentar temporales, que tienen creatividad, impulso, entusiasmo y permanentemente se las rebuscan para superar restricciones y seguir en el mercado.
Prueba de esto es lo que sucede con la falta de financiamiento. Sólo el 31 por ciento de los empresarios lo considera como un obstáculo alto y otro 28 por ciento asegura que es un obstáculo medio. El resto no lo contempla entre sus dificultades. Pero no porque no lo sea, sino porque, ante Ja falta de crédito, la mayoría de los empresarios se las ingenió para crecer sin recurrir a este apoyo, financiándose con recursos propios o de familiares y amigos.
Si se analiza detenidamente la cantidad de obstáculos que h a y en la agenda pyme, se advierte que algunos de ellos dependen de la dinámica económica o de medidas del Gobierno de mayor alcance, difíciles de resolver en el corto plazo.
Sin embargo, hay otros que pueden revertirse simplemente tomando la decisión de hacerlo.
Uno de ellos está vinculado a los infinitos trámites burocráticos que debe realizar una pyme para cualquier cosa. Este problema fue mencionado por el 32 por ciento de los empresarios como un obstáculo alto en su dinámica de crecimiento y sólo el 7 por ciento de las empresas consideró que no es un obstáculo. Esta cuestión es una dificultad histórica en el mundo empresarial que, de resolverse, podría darle agilidad y competitividad a la empresa.
Otro problema relevante es la dificultad para conseguir mano de obra especializada. Sólo el 15 por ciento de las empresas considera que no es un obstáculo, en tanto el 25 por ciento lo menciona como un obstáculo alto. Esta dificultad podría resolverse ampliando y mejorando las escuelas técnicas e incrementando su vinculación con el sistema productivo, pedido permanente de las pymes desde hace al menos quince años.
Finalmente, un problema en agenda que crece y requiere soluciones urgentes es la competencia desleal que ofrecen los miles de mantcros y puesteros en ferias informales que venden mercadería ilegal.
Hoy, apenas unas pocas empresas consideran que no se trata de un problema para seguir creciendo y ampliando su producción. Y no es para menos: sólo por venta al público, el comercio ilegal facturó más de 40.000 millones de pesos el año pasado.
Fuente: Ambito Financiero / Suple. Pymes (Pag. 2)
27/01/2012
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