
Fuente: Clarín / Suple ARQ
18/10/2011
La reflexión sobre el espacio público fue uno de los temas recurrentes. Sea en las palabras del colombiano Gustavo Restrepo con los planes para Medellín, en las de Laura Spinadel con el Campus Universitario WU en Viena, o en las de Pelli: “Todo proyecto tiene aspectos públicos y privados. Los más importantes son los públicos”.
522 paneles, 14 murales, 131 cuadros, 27 maquetas que incluyen la serie “Tradición de torres” ideada por el inquieto Néstor Otero con los legendarios “Mis ladrillos”, el prototipo de vivienda sustentable de la UM y la muestra itinerante con los 90 trabajos seleccionados en los Premios ARQ que podrán verse hasta fin de mes.
Así fue la Bienal de Arquitectura de Buenos Aires. Un mapa de lo que se está produciendo y pensando en las más variadas latitudes del mundo. Un arsenal de arquitecturas que excedió el Centro Cultural Recoleta y colonizó por un momento el Centro Metropolitano de Diseño y el Museo de Arte Moderno porteño.
Más de 700 asistentes por día y miles de visitantes que recorrieron las 20 exposiciones, una simple muestra del entusiasmo que concita la arquitectura.
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