Por Florencia Vergniaud
Entre obras de diseño, estructuras de vidrio, acero y madera, tuvo lugar la segunda edición del Buenos Aires Runway en el Centro Metropolitano de Diseño.
El desfile inaugural estuvo a cargo de Pablo Ramírez con su colección "L’École" (La Escuela): una propuesta basada en los clásicos uniformes colegiales de los años 40. Al compás de algunos tangos y hasta la marcha peronista instrumental de fondo, Ramírez impactó con una colección donde el monocromatismo sofisticado que lo caracteriza se vio en jumpers, faldas lápiz, palazzos, capris, camisas con moño y mangas balloon. Para el final, el regreso de Carolina Peleritti como directora de escuela (foto principal).
Luz Ballestero se inspiró en la vestimenta para entrenar y ensayar de las bailarinas. El desarme es el concepto que envuelve la colección: suéteres grandes, bermudas cortas, camperas con cierres y vestidos con telas superpuestas.
Más tarde fue el turno de Rodrigo Abarquero, quien con su marca "Chiche" plasmó desde las míticas galletitas hasta signos de redes sociales en telas vichy en pilotos, vestidos, remeras y shorts.
Daniela Sartori mostró "Candomblé", su tributo a esta religión africana y diseñó vestidos con superposiciones, drapeados y pliegues. Ya entrada la tarde, Cecilia Gadea invadió la pasarela con vestidos blancos, grises y azules y faldas plisadas. El regreso de Andrés Baño a la pasarela marcó el final de la jornada. Cueros, jeans rotos, musculosas de red y minifaldas. Para el cierre: volados y trasparencias.
Fuente: Clarín / Suple. Mujer (Pag. 24)
11/11/2011

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