lunes, 16 de enero de 2012

Idea global



Silvia Torres Carbonell
REVISTA APERTURA
 

Cuál es el parásito más resistente?", pregunta Dom Cobb, el personaje de Leonardo Di Caprio en la película "El Origen". "Una idea. Una vez que se apodera del cerebro, es casi imposible erradicarla", responde. Ese virus emprendedor contrajo Marcos Galperín mientras escribía un plan de negocios en la Universidad de Stanford. Doce años más tarde, el proyecto del CEO de MercadoLibre generó transacciones por US$ 3405 millones y registró 58,4 millones de usuarios, más que toda la población argentina.
 
En los casos de Constancio Larguía y Wenceslao Casares, el bicho emprendedor picó más de una vez. Después de vender su primer proyecto, Patagon.com, por US$ 528 millones, volvieron al juego con nuevas propuestas, Weemba y Lemon, que demandaron respectivos US$ 4 millones y US$ 10 millones. La lista de ideas "imposibles de erradicar" elegidas por APERTURA TECNO incluye otros 10 emprendimientos tecnológicos. Todos ellos, con copyright argentino. Los autores tienen, en promedio, 36 años. Provienen del ámbito económico y las varias ramas de la ingeniería. Sus start-ups comparten dos características: naturaleza tecnológica y vocación por la expansión global.
 
La Argentina ocupa el 16º puesto en el top 20 de los países más emprendedores, según datos del Global Entrepreneurship Monitor (GEM). Está octava en la región, detrás de Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Brasil, Chile y Guatemala. "El ámbito tecnológico es el que mejor se lleva con lo global", define Juan Manuel Menazzi, director del Centro de Entrepreneurship del Instituto Tecnológico Buenos Aires (ITBA). Según dice, la ventaja de los emprendimientos tecnológicos es clara: "Permiten start-ups de bajo costo inicial y muy ágiles en lo que a time-to-market se refiere". Para Luis Navas, CEO de Conexia, la Era de la Información representa una oportunidad para la Argentina: "Hay que aprovechar el capital humano para hacer la diferencia".
 
A pesar de estas ventajas, también abundan los obstáculos que aumentan el riesgo de cumplir el sueño de la empresa propia. En las industrias creativas, dar el paso entre la idea y la rentabilidad es la mayor dificultad. "Son muchos los emprendedores que, a pesar de contar con buenas ideas, no tienen los conocimientos técnicos suficientes para generar una empresa sustentable. Por lo tanto, fracasan", explica Francisco Cabrera, ministro de Desarrollo Económico del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Para Claudio Boueke, socio a cargo de Transactions & Restructuring de KPMG Argentina, uno de los peligros es que el emprendedor permanezca demasiado tiempo enfocado en su idea y no asuma nuevos roles: "Tiene que transformarse en socio y, más tarde, en manager. La idea puede ser un freno para que ese proyecto se transforme en negocio". En términos marxistas, podría convertirse en el germen de su propia destrucción. Por eso, Boueke recomienda complementar el equipo emprendedor con socios que tengan otras habilidades: "Es mucho más fácil que un negocio y una idea se desarrolle cuando se lleva adelante entre perfiles complementarios".

Sin viento de colaDebilidad institucional, mercado de valores reducido y dificultad para acceder al capital son desafíos para crear una firma en la Argentina. "Falta seguridad jurídica, reglas de juego claras y un gobierno más transparente, respetuoso del desarrollo empresarial como factor de crecimiento, menos intervencionista y mucho menos arbitrario", dice Silvia de Torres Carbonell, directora del Centro de Entrepreneurship del IAE. Tampoco hay incentivos para atraer inversores. "Quien apuesta a una compañía y cree que puede salir a Bolsa sabe que tiene un exit potencial de su inversión. En la Argentina, el mercado de capitales tiene un volumen bastante reducido", apunta Boueke. En consecuencia, "la única forma que tiene el inversor de salir de su inversión es a través de la venta de la compañía", concluye.

Otro issue es la obtención de financiamiento. "El capital de riesgo es bastante limitado y está más enfocado en empresas tecnológicas que en compañías de consumo o de productos", señala Tomás Pando, co-fundador de la empresa de calzado PAEZ. Sin embargo, el sector tecnológico encuentra otras dificultades. "Habiendo superado la etapa de inversión y financiamiento, nuestro mayor desafio es identificar a los recursos humanos que nos ayuden a crecer en cada mercado", explica Martín Enríquez, CEO de Socialmetrix. Navas, de Conexia, hace hincapié en la educación: "En el país, hay un déficit de 30.000 programadores. Se gradúan 3000 por año". En 2010, el 43 por ciento de quienes emprendieron en el país lo hicieron porque vieron una oportunidad y un 36 por ciento, por necesidad. Para Alberto Schuster, Senior partner de KPMG Argentina, la tendencia se mantendrá: "No habrá tantos emprendedores por necesidad pero se tendrán que generar emprendedores por innovación. El rol de los gobiernos, en este sentido, es clave". Menazzi, del ITBA, coincide: "No existe un sistema emprendedor que pueda ser exitoso a espaldas del Estado, las universidades, las empresas, las ONGs y los sindicatos".

En la Ciudad de Buenos Aires, nacen 25.000 empresas por año. "Muchas de ellas desaparecen", asegura Cabrera. El distrito cuenta con cuatro programas para fomentar el entrepreneurship. Por parte del Gobierno nacional, los incentivos para el desarrollo tecnológico están dados por la Ley de Promoción de la Industria del Software y los créditos Sepyme. Pero éstos requieren que la compañía tenga ciertos niveles de desarrollo. "Con lo cual, para el momento inicial, es difícil acceder a ese tipo de beneficios", dice Enríquez.

Futura optimista
Según el GEM, en términos de innovación y apertura de mercado, sólo el 0,33 por ciento de los emprendimientos en etapa temprana tiene más del 50 por ciento de sus clientes en el exterior. "En los últimos 50 años, son contadas con los dedos de la mano la cantidad de multinacionales que nacieron en la Argentina. En ese sentido , estamos frente a un cambio de paradigma. Las nuevas generaciones construyen empresas locales que puedan ser multinacionales o globales. Veremos esto en los próximos cinco o 10 años", se dijo en las conclusiones del último World Entrepreneurship Forum, cuyo capítulo local se realizó a principios de septiembre.
 
 «»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»
 
DOs and DONTs para un emprendedor1 - No enamorarse de las ¡deas: pasarlas siempre por el tamiz de las oportunidades.
2 - Adquirir el stock de competencias para emprender profesio nalmente. Suplir la inexperiencia con consejos, mentarías y ayuda profesional.
3 - Internarse en las oportunidades que ofrece la globalización, como redes sociales y las tecnologías de la información y comunicación (TICs).
4 - Explorar los márgenes de los paradigmas y detectar anomalías en el mercado.
5 - Escribir un plan de negocio.
6 - Analizar y medir qué problemas y riesgos pueden aparecer en la implementación.
7 - Mirar qué pasa en las economías más desarrolladas. Encontrar modelos de empresa similares.
8 - Construir un equipo de trabajo sólido, complementario y que agregue valor.
9 - Estudiar la cadena de valor en la que se inserta su idea.
10 - Interactuar, desde temprano, con los potenciales clientes.
11 - Entablar alianzas y relaciones de cooperación.
12 - Formalizar los acuerdos con los socios.
13 - Centrarse en los stakeholders que pueden aportar valor.
14 - Conocer y no subestimar a la competencia.
15 - Romper con los moldes culturales que se inclinan por la seguridad de la inserción corporativa y alarman frente a la aventura del emprender.
Fuente: APERTURA TECNO. a partir de entrevistas realizadas.
 
 «»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»
25.000 empresas nacen por año en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Nota de TAPA: AperturaTECNO 
Silvia Torres Carbonell

0 comentarios: