Yanina Mazzía
pymes@clarin.com
Es probable que, en 2012, en el barrio porteño de Barracas se cree un Distrito de Diseño (DD), que se sumará al Distrito Tecnológico que ya funciona allí. La idea le pertenece al Centro Metropolitano de Diseño (CMD) entidad del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, y está basada en un proyecto de ley que está en la legislatura porteña y, posiblemente, se apruebe este año.
En principio, se constituirá en la zona comprendida entre las avenidas Vélez Sarsfield, Pedro de Mendoza, Australia, Hipólito Vieytes, Brandsen y Herrera.
Mientras espera la sanción de esa norma, el CMD lanzó IncuBA, un programa que promueve emprendimientos vinculados con el diseño, el turismo y las industrias culturales.
Una vez promulgada la ley, estos emprendedores formarán el DD con sus talleres y oficinas. A la vez, recibirán beneficios impositivos, tal cual sucede con las empresas radicadas en el Distrito Tecnológico.
Por ahora, un grupo selecto de 20 empresas se estructuran o reestructuran al amparo de tutores del CMD. "Este es un programa de aceleración de empresas. En rigor, tratamos de apuntalar a estas Pymes para su despegue", dice Viviana Arrospide, coordinadora de IncuBA.
Para ello, hay entidades dedicadas al desarrollo de planes de negocios y a la consolidación de iniciativas empresariales. Actúan como tutores o coaches.
"Para participar, la empresa debe estar en estado de prototipo, como mínimo", indica Antonela Dadda, una de las fundadoras de Pomada, firma dedicada al diseño sustentable. Además, se debe contar con algo de producción en el mercado.
"Más bien, nuestro propósito es ayudar a consolidar a los emprendimientos de diversas ramas del diseño", agrega Arrospide.
Los beneficios
Los emprendimientos seleccionados perciben beneficios económicos bajo la figura de aportes no reembolsables (ANR) por $ 5.000 mensuales. De esa manera, obtienen un espacio físico (para oficina o showroom) en el edificio del CMD, que tiene 14.000 m2 y está ubicado en el predio que ocupaba el antiguo Mercado del Pescado.
"Sabiendo que el distrito va a estar en las inmediaciones del CMD, instalarme aquí es como estar en el corazón de la zona. De alguna manera, pertenecer a este circuito da respaldo", reconoce Andrea Luzza, creadora de Azzularq, negocio que diseña, produce y vende objetos cotidianos bajo los principios de sustentabilidad social y medioambiental.
Los emprendedores también reciben asesoramiento, capacitación técnica, difusión, y servicios de acceso a Internet y telefonía.
Esta subvención es por un año, que puede extenderse por otro período, si se cumplen o se superan los objetivos fijados.
El proceso
En 2011, la selección de participantes involucró tres pasos. Cinco entidades (IAED, Inicia, MyExport, Fundes y Emprear) recibieron y preseleccionaron los emprendimientos. Luego, el CMD eligió a los finalistas y, posteriormente, a los ganadores.
Según los emprendedores, es clave la elección de la entidad a través de la cual presentarse, por dos motivos. El primero es que se trata de "una elección mutua; se genera un vínculo, porque durante un mes preparás con ella el plan de negocios", comenta Dadda.
La segunda causa de la importancia de la elección es que esa institución se encarga del coaching, etapa en la que se fijan metas anuales en forma conjunta.
"Para entonces, se debe tener claro qué se quiere hacer. Después, con la ayuda del tutor o a partir de cursos, se va aclarando un poco más el panorama", destaca Rosana Albarracín Galtés, directora artística de Segura-Galtés y de Excebiel, productoras de contenidos y servicios artísticos, creativos y culturales.
En general, los primeros meses se dedican a reestructurar la firma y replantear alguna parte de la operatoria. En la mayoría de los emprendimientos de diseño, el área más floja es la comercialización. "Muchas veces, en una Pyme se pierde el foco, porque hay que hacer muchas tareas simultáneamente. El hecho de contar con un tutor una mirada externa ayuda a enfocarte en las actividades importantes del emprendimiento", enfatiza Bruno Sala, cofundador de Pomada.
El plan de negocios
Esa tutoría puede desembocar en el nacimiento o en la disolución de un emprendimiento. "Según mi opinión, el objetivo del programa no es cuántas empresas superexitosas salieron, sino a cuántas se pudo guiar o cuántos emprendedores se dieron cuenta de que esta no era su vocación", enfatiza Alex Lossada Segura, director general de Segura-Galtés y Excebiel.
Este proceso comienza al presentarse, cuando se arma el plan de negocios, que es obligatorio. "Algo habíamos visto en la universidad, en la materia Gestión y Práctica Profesional, y ahora aplicamos lo aprendido. Además, la entidad nos ayudó a hacer la proyección del negocio a un año", dice Sala.
En líneas generales, los emprendedores destacan tres grandes aprendizajes. El primero es delegar. "Es muy difícil, porque uno piensa que debe estar en todo. Y así es en cierto momento, pero no debe perderse de vista que se necesita poder ser como un director de orquesta, que no necesita saber ejecutar todos los instrumentos, porque para eso hay otros músicos", enfatiza Lossada Segura.
Para evitar el "miedo a la tercerización" está la formación. "La capacitación constante nos permite descubrir herramientas y delegar tareas", dice Albarracín Galtés.
La otra gran enseñanza es la sinergia, no sólo desde el punto de vista del diseño sino también en lo económico y lo comercial. "Trabajar con otros diseñadores, encontrar productos complementarios y hasta acceder a un estudio de diseño gráfico es como tener una gran empresa, con todos los departamentos propios de una gran compañía", remarca Luzza.
Por último, está la posibilidad de profesionalizarse como emprendedores. Dejar de lado lo amateur e ingresar al mercado con los instrumentos adecuados para lograr ser competitivos.
Qué hay que tener para participar
Los emprendedores aconsejan presentarse en el programa más allá del estadio en el que está el emprendimiento. Y poner en palabras las ideas, armar un plan de negocios, y marcar los valores diferenciadores brindan una perspectiva más realista sobre el negocio.
Los emprendedores aconsejan presentarse en el programa más allá del estadio en el que está el emprendimiento. Y poner en palabras las ideas, armar un plan de negocios, y marcar los valores diferenciadores brindan una perspectiva más realista sobre el negocio.
Entre lo que se evalúa al presentarse está el capital, aunque tenerlo no es requisito indispensable. Si no se tienen fondos, hay que plantear cómo se financiará el proyecto. Según los emprendedores, el capital inicial ronda entre US$ 10.000 y 20.000.
Además, es importante tener experiencia previa, en alguna compañía. Así, se tienen conocimientos sobre organización de documentación, cadena productiva, interacción entre distintas áreas y otros temas. Por otro lado, es necesaria una capacitación permanente. Al menos uno de los socios debe concurrir a cursos de especialización.
Por último, es fundamental aprovechar todas las conexiones y redes que se forman entre los incubados, pues existe una gran oportunidad para generar asociaciones u obtener proveedores.

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